Pabellon Mies van der Rohe Barcelona

Es indudable la utilización que se realiza de la arquitectura en la publicidad actual. Pero más si cabe en la que se corresponde con la destinada a los vehículos. (Os sugerimos que prestéis atención y os daréis cuenta de cómo en la inmensa mayoría de los anuncios de coches éstos se presentan siempre en un escenario de arquitectura moderna o de vanguardia, intentando enviar un claro mensaje que permite al espectador identificar la imagen arquitectónica con el producto. Lógicamente ayuda que el coche principalmente es un elemento de uso urbano, ligado a la ciudad, por lo que siempre se necesita un “escenario” propicio, pero no siempre tiene por qué ser así).

Un ejemplo concreto fue en el año 2011, un nuevo modelo que Alfa Romeo sacó al mercado, denominado Giulieta. Y la denominación de este coche no era baladí, puesto que es un homenaje a un automóvil que parece ser tuvo gran éxito en las décadas de los 50 y los 60.

La cuestión principal radica en que, para este último anuncio, se utilizó como escenario de la imagen final del spot publicitario un edificio, de Mies van der Rohe, construido en…1929!!.(Conocido como el pabellón de Barcelona, ya que fue el pabellón de Alemania en la exposición universal de Barcelona en 1929)

Es decir, para transmitir una imagen de modernidad, los publicistas eligieron un edificio que es anterior a los antiguos modelos del nuevo coche que se presentaba. De hecho, si vemos las imágenes de los antiguos modelos y del nuevo, observaremos la gran evolución en el diseño de automóviles, mientras que la arquitectura de Mies van der Rohe puede seguir considerándose moderna, casi un siglo después, con lo que la reflexión de este artículo alcanza una doble vertiente: por una parte, la ya comentada utilización de la arquitectura en la publicidad, sobre todo cuando se quiere dar una imagen moderna o de vanguardia. Por otra parte, la indiscutible condición perdurable de la arquitectura en sí y el hecho de que un buen diseño, que no atiende a modas, precisamente siempre permanece de moda.

Este diseño de Mies van der Rohe ha sido utilizado en publicidad un gran número de veces, con productos tan dispares que van desde el vehículo mencionado anteriormente hasta el último modelo de reloj de una prestigiosa marca, lo que demuestra que es un icono publicitario en sí.