casas b7 y b8

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La precisión del paisaje propio.

La puesta del sol, el viento, la sencillez volumétrica, la combinación de materiales tradicionales con otros contemporáneos pero de sensación rústica, juego de alturas, movimiento interior, la naturaleza dentro de la casa…. las vistas.

Un bombardeo de sugerencias, de deseos, de instrucciones, además sin ningún tipo de orden. Ese fue el inicio de este proyecto, que incluso sería filtrado por un traductor ante la imposibilidad de encontrar un lenguaje común de comunicación con los clientes.

El programa, en cambio, aparentemente sencillo, implicaba una precisión de desarrollo para alcanzar todas las expectativas que los propios clientes habían depositado en la parcela, que por otra parte parecía poder ofrecer las condiciones necesarias para este desarrollo.

Con todos estos mimbres se optó por el intento de crear un paisaje propio, ya que el entorno no ofrecía nada parecido y la extensión del terreno así lo permitía.

Pero como hemos visto, toda esa serie de propuestas necesitan de una gran destreza en la unión y movimiento de piezas, en la conjunción de los parámetros climáticos, en la combinación de las materialidades…. una precisión en la creación de un paisaje propio.